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Cartografía y Diagnóstico de las Galerías de Arte del Distrito Nacional

OCA|News: Rosa Castillo Espino


El reconocimiento de las Industrias Culturales y Creativas (ICC) como entidades que inciden en el crecimiento de una nación, por parte de líderes de casi todos los continentes, ha generado escenarios favorables para el desarrollo de investigaciones en el sector. Más que una posición que debe ser defendida, los levantamientos científicos en torno a las ICC son una necesidad que compromete grandes sumas de dinero y oportunidades para el desarrollo de dicho sector.

Hoy día existe una constancia sólida sobre el poder que ejerce un sector cultural dinámico en el desarrollo de una nación y gracias a los estudios económicos culturales llevados a cabo hasta el momento, ha sido posible develar el conjunto de especificidades que caracterizan los sistemas de producción y comercialización de bienes y servicios culturales cuyos pormenores no pueden ser analizados de forma objetiva únicamente, sino también, mediante las teorías de la ciencia económica, debido a las particularidades del engranaje de los mercados culturales y al valor simbólico que caracteriza a sus productos.

Entre la diversidad de estudios que favorecen la determinación de indicadores culturales, la cartografía juega un rol determinante en la gestión cultural, ya que, además de lo compleja que puede resultar su aplicación, los datos que arroja son algo más que papeles. Los mapas culturales son narraciones y vidas, que no pueden desunirse de los contextos políticos y culturales.

Según Martínez y Mendoza (2011), la cartografía cultural entendida en su acepción más común se relaciona con la elaboración, tratamiento, análisis e

interpretación de mapas temáticos –ya sean de naturaleza cuantitativa o cualitativa- que incorporan información

Según el British Council (2010), los mapeos son de suma importancia para el sector cultural porque permiten que las industrias creativas sean reconocidas y tomadas en cuenta, además ayudan a identificar sus necesidades y sugerir maneras de satisfacerlas, comprometiendo así a los líderes que tienen influencia sobre las decisiones políticas. También, generan marcos de referencia comunes para hablar de las industrias creativas, favoreciendo su impacto político, de modo que sus necesidades sean tomadas con más seriedad. Las cartografías y mapas, son instrumentos necesarios en el accionar de cualquier organismo cultural de corte público que desee contribuir al desarrollo del sector cultural de una nación.

En este sentido, en la República Dominicana las Industrias Culturales y Creativas (ICC) se han fortalecido de manera significativa en los últimos 15 años, gracias al aumento de las actuaciones de agentes tanto gubernamentales como del sector privado, a la conformación de nuevos instrumentos y, a la ejecución de levantamientos de significancia nacional, respaldados por diversos fondos nacionales e internacionales, tales como la Cuenta Satélite de Cultura, la Encuesta Nacional de Consumo Cultural de la República Dominicana y la Ley de Mecenazgo.

A pesar de los estudios anteriormente mencionados, en el país no se ha instaurado un Sistema de Información Cultural georreferenciadas, ni se ha consolidado un mapa de las Industrias Culturales y Creativas de impacto nacional. Por lo que la elaboración de mapeos que marquen la pauta y generen líneas bases en los diferentes sectores y subsectores de las ICC del país se convierte en un reto inaplazable.

Dentro de las entidades que conforman los subsectores de las Industrias Culturales y Creativas, se encuentran los museos y las galerías de arte, las cuales han jugado un rol esencial en la gestión del arte en todo el mundo, convirtiéndose en un nexo entre los artistas y el público. La multiplicidad de papeles que interpretan las galerías de arte, dentro de las actuales dinámicas de las ICC, deja en evidencia que definirlas sólo como un espacio de compra y venta, limitaría sus dimensiones, pues es más rico abordarlas como una zona de creación, difusión y distribución de bienes y servicios culturales

Cada galería de arte del Distrito Nacional, que en esta época aún sigue en pie, se erige como un modelo de autogestión, que cuenta una historia marcada por la pasión de sus gestores y que ha dado su respectivo aporte a la economía de República Dominicana; evidenciado esto, en los primeros informes sobre la Cuenta Satélite de Cultura.

Ante la diversidad de agentes y operaciones que intervienen en el sector de las artes visuales, desde los marchantes hasta las ventas directas por los propios artistas, se advierte también en la misma Encuesta Nacional de Consumo Cultural (2015), la necesidad de materializar análisis puntuales, que puedan delimitar todos los aspectos del mercado del arte. Por lo que se hace imperante la producción de trabajos de investigación que terminen de suscitar las externalidades pertinentes para que este sector, incluidas en el, las galerías de arte, sea estudiado y respaldado mediante acciones legislativas asertivas.

En respuesta a las necesidades anteriormente mencionadas, surge el texto Cartografía y diagnóstico de las galerías de arte del Distrito Nacional 2018, por medio del cual se ha materializado un primer acercamiento de corte científico a las galerías de arte del país, con el auspicio de Culturarte Dominicana, arrojando datos estadísticos, considerados una línea base que abre el camino a futuros levantamientos de significancia nacional.

El estudio estuvo conformado por una muestra comprendida por catorce galerías de arte ubicadas en el Distrito Nacional, que fueron localizadas geográficamente y sobre las que se indagaron indicadores básicos de su estructura económica, aspectos jurídicos comerciales y de sus recursos humanos, así como los rasgos que poseen como infraestructuras culturales, incluyendo las actividades y servicios que ofrecen.

Como producto del levantamiento, el estudio produjo varios mapas por sector, un directorio, así como un análisis estadístico de los indicadores estudiados, los cuales fueron validados por expertos metodológicos y del área. Además, fruto de la colaboración de Abil Peralta Agüero, se materializó una rica relación cronológica de las galerías de arte en el país, desde la década de los años 50 hasta la actualidad.

Teniendo como fundamento una clara estructura metodológica, los datos arrojados por la investigación hacen una sonora invitación, a los organismos tanto públicos como de la sociedad civil, a replantearse el rol de las galerías de arte en el país, formulando cuestionamientos y abriendo puentes a futuros cambios que fortalezcan el accionar de estas empresas culturales, que tan necesarias han sido para el desarrollo de las artes visuales en la República Dominicana.

Referencias bibliográficas

BOP Consulting. (2010). Guía práctica para mapear las industrias creativas. Serie Economía Creativa y Cultural, (2). Londres: British Council. Extraído de https:// cerlalc.org/wpcontent/uploads/publicaciones/olb/PUBLICACIONES_ODAI_Guiapractica-para-mapear-las-industrias-creativas_v1_010110.pd

Martínez,S. y Mendoza,R. (2011).Cartografías culturales: mapeo y acción cultural. Revista Periférica Internacional, 1(12), 37-53. Extraído de https://revistas.uca.es/ index.php/periferica/article/view/1707

Ministerio de Cultura de la República Dominicana. (2015). Encuesta Nacional de consumo cultural de la República Dominicana. Santo Domingo: Organización de Estados Iberoamericanos.

Ministerio de Cultura de la República Dominicana y Banco Central de la República Dominicana. (2016). Cuenta Satélite de Cultura de la República Dominicana primer informe de resultados. Extraído de https://oibc.oei.es/documents/sa_documents/ documents/10/Cuenta_Sat%C3%A9lite_de_Cultura__Primer_informe_de_ Resultados_%282016%29.pdf?1518637688.

The recognition of Cultural and Creative Industries (ICC) as entities that influence the growth of a nation, by leaders from almost every continent, has generated favorable scenarios for the development of research in the sector. More than a position that must be defended, the scientific uprisings around CCIs are a necessity that compromises large sums of money and opportunities for the development of this sector.

Today there is a solid record of the power of a dynamic cultural sector in the development of a nation and thanks to the cultural economic studies carried out so far, it has been possible to unveil the set of specificities that characterize the production systems and commercialization of cultural goods and services whose details cannot be analyzed objectively only, but also, through the theories of economic science, due to the particularities of the gear of cultural markets and the symbolic value that characterizes their products.

Among the diversity of studies that favor the determination of cultural indicators, cartography plays a decisive role in cultural management, since, in addition to how complex its application can be, the data it throws are more than just papers. Cultural maps are stories and lives, which cannot be separated from political and cultural contexts.

According to Martínez and Mendoza (2011), cultural mapping understood in its most common sense is related to the elaboration, treatment, analysis and

interpretation of thematic maps - whether quantitative or qualitative in nature - that incorporate information

According to the British Council (2010), mappings are of the utmost importance for the cultural sector because they allow creative industries to be recognized and taken into account, they also help identify their needs and suggest ways to meet them, thus compromising the leaders who have influence on political decisions. Also, they generate common frames of reference to talk about creative industries, favoring their political impact, so that their needs are taken more seriously. Cartographies and maps are necessary instruments in the actions of any public cultural agency that wishes to contribute to the development of a nation's cultural sector.

In this sense, in the Dominican Republic the Cultural and Creative Industries (ICC) have been significantly strengthened in the last 15 years, thanks to the increase in the actions of both governmental and private sector agents, to the conformation of new instruments and , to the execution of surveys of national significance, backed by various national and international funds, such as the Satellite Account of Culture, the National Survey of Cultural Consumption of the Dominican Republic and the Law of Patronage.

Despite the aforementioned studies, a geo-referenced Cultural Information System has not been established in the country, nor has a map of the Cultural and Creative Industries of national impact been consolidated. Therefore, the development of mappings that set the standard a