• DELIA BLANCO

Kevin Naar | Un ojo en el blanco y negro


Kevin Naar | Un ojo en el blanco y negro

La obra fotográfica de Kelvin Naar permite un nuevo acercamiento al blanco y al negro, desde la perspectiva del tratamiento de la materia visual que estos dos colores podrían imponer en su antagonismo y contrastes abismales.

Sin embargo, ese ojo de Naar impone un encuentro dialogante, una nueva materia visual, que compone un espacio óptico, donde los granos de la sal marina, en sus cristales amontonados, cerca de las geografías de los surcos y montañas de una piedra corálica, reestructuran la visión de una realidad en un campo de mira espacial.

De repente, ya no estamos en los islotes de Las Salinas; pero sí en un relieve planetario, donde las sombras se enlazan y cubren de su negrura la blancura del cristal de sal, estableciendo una imagen de nacida de la realidad inmediata; y nace un nuevo mundo, donde todos los efectos de las luces y de las sombras, abrazadas y fusionadas por el blanco y el negro, suscitan nuevas intertextualidades ópticas.

La obra de Kelvin Naar nos ha llegado en la colección de imágenes que ha producido en Las Salinas, espacio excepcional, pero complejo y difícil de adaptar al ojo por la violencia de la luz y del aire, así como el estallido del brillo del cristal. Es ahí donde entendimos que este artista tiene un duende especial para vencer y superar las dificultades del blanco y del negro en todas sus situaciones frente a la luz.

Analizándolo, desde esta situación, sabemos que Naar tiene toda una maestría técnica; pero, a la vez, una poética interior que le permite conjugar la estética desde un enfoque de composición, que re-inventa el entorno y se impone a la realidad.

En su mirada al mundo, el blanco y el negro no son enemigos, ni contrarios, son dos fuerzas de estructuración poética de la mirada.

Así, como el poeta saca el verso, surcando la tinta negra en el papel blanco, Naar saca la obra con su escrita ocular de luces y sombra, en relieves y capas que contienen toda la perspectiva de su mirada.

No es de extrañarse que la colección –que está presentando en el Centro de la Imagen, con el título Sincretismo– responda, desde nuestro juicio crítico, a toda una praxis llevada desde el gatillo, para establecer composiciones fotográficas, donde la blancura del agua, en todos sus estados de liquidez burbujeante, retumbante, chorreante, se alce en vuelos de encajes, o se escurra en la piel negra de personajes macizos, donde brilla sobre una anatomía de basalto la espuma de un jabón purificador en un baño de aguas torrenciales. Estamos frente a cuerpos femeninos y masculinos, llamados a la purificación corporal y espiritual, en un punto terrenal insular, donde los santos, las vírgenes y los espíritus se unen bajo la multiplicación del canto y la oración.

De esta convocatoria colectiva, Naar saca toda la visión de un mundo, donde la espiritual trasciende sobre lo material. El manto de agua, en su segunda caída, llega como la cola virgen en una avalancha de nieve frente a una muralla de seres humanos en espera del espíritu purificador. La prioridad de enfoque de la cámara va a esa lengua blanca, que desciende del cielo para estallar en un encaje sobre los cuerpos concentrados en la oración. Lo que nos transmite la fotografía de Kelvin Naar es la virtuosidad del encuentro de lo humano en su integridad colectiva, comulgando con el espíritu esperado y llamado en un espacio terrenal, donde la elevación hacia los dioses se comparte en una nueva imagen del artista, que sabe componer en formas plásticas un momento esotérico, que la fotografía transforma en toda su poética ritual.

Sabemos que la celebración es religiosa, mágica, e intensamente estética, porque, de cada detalle, Naar saca la belleza de un gesto, como lo es el de la mano adulta, trabajada y envejecida en toda su anatomía de venas, callos, arrugas, sujetando el brazo de la inocencia de una muñeca encontrada al azar de todos los objetos, que constituyen el referente de la celebración mágico religiosa; y ya entramos aquí en el concepto de un sincretismo plástico, que llama la diversidad de objetos antagonistas y contrarios en una sola imagen, con la que el artista focaliza su obra.

La virtud de este artista del lente es de evitar caer en el voyeurisme y en el efecto del espectáculo; donde se mantiene la distancia intelectual y espiritual con los sujetos de la mirada; es el resultado del encuentro con un espacio humano, que responde a una convocatoria de contenido antropológico ceremonial, que el artista lleva al lente para revelar -en el sentido literal e intelectual- la profundidad de un encuentro religioso llevado con los elementos corporales, vegetales y anímicos en una alabanza humana. Parece que el blanco y el negro, el bien y el mal, comulgan en una sola mirada, purificar el cuerpo y el alma, y encontrar la paz y el sosiego existencial.

El artista presencia todo el desenvolvimiento con sobria prudencia y recogida postura, y en cada una de sus fotografías, se siente esa serenidad que transmite a quien las mira, toda la energía espiritual que emana de cada detalle en la composición de la imagen.

La colección Sincretismo es una trabajo artístico que revela que la fotografía tiene –con el blanco y el negro– todo su potencial de drama, evocación y composición permanente e intenso, por encima de todas la evoluciones tecnológicas; siempre y cuando el artista del lente tenga la dosis intelectual necesaria para nutrir una sensibilidad visionaria; este es el caso de Naar: Hacer del ojo un investigador de duende en blanco y negro.

DELIA BLANCO | Crítica de arte,

Miembro de Aica Internacional.

Kevin Naar | An eye in black and white

Kelvin Naar's photographic work allows a new approach to black and white, from the perspective of the treatment of visual matter that these two colors could impose on their antagonism and abysmal contrasts.

However, that eye of Naar imposes a dialogic encounter, a new visual matter, that composes an optical space, where the grains of sea salt, in their piled crystals, near the geographies of the furrows and mountains of a cortical stone, they restructure the vision of a reality in a field of space sight.

Suddenly, we are no longer on the islets of Las Salinas; but in a planetary relief, where the shadows are linked and cover the blackness of the salt crystal with its blackness, establishing an image of the birth of the immediate reality; and a new world is born, where all the effects of lights and shadows, embraced and fused by black and white, create new optical intertextualities.

Kelvin Naar's work has reached us in the collection of images that he has produced in Las Salinas, an exceptional space, but complex and difficult to adapt to the eye due to the violence of light and air, as well as the bursting of the glass's brightness. That is where we understood that this artist has a special elf to overcome and overcome the difficulties of white and black in all their situations in front of the light.

Analyzing it, from this situation, we know that Naar has a whole technical mastery; but, at the same time, an interior poetics that allows it to combine aesthetics from a compositional approach, which re-invents the environment and imposes itself on reality.

In his gaze to the world, black and white are not enemies, nor opposites, they are two forces of poetic structuring of the gaze.

Thus, as the poet takes out the verse, furrowing the black ink on the white paper, Naar removes the work with his ocular writing of lights and shadow, in reliefs and layers that contain the entire perspective of his gaze.

It is not surprising that the collection - which is presenting in the Center of the Image, with the title Syncretism - responds, from our critical juicer, to a whole praxis taken from the trigger, to establish photographic compositions, where the whiteness of the water, in all its states of bubbling, rumbling, dripping liquidity, it rises on lace flights, or drains into the black skin of solid characters, where the foam of a purifying soap in a bath of torrential waters shines on a basalt anatomy. We are facing female and male bodies, called to bodily and spiritual purification, in an insular earthly point, where saints, virgins and spirits come together under the multiplication of song and prayer.

From this collective call, Naar draws the whole vision of a world, where the spiritual transcends the material. The mantle of water, in its second fall, arrives like the virgin tail in a snow avalanche in front of a wall of human beings waiting for the purifying spirit. The focus priority of the camera goes to that white tongue, which descends from the sky to explode in a lace over the bodies concentrated in prayer. What Kelvin Naar's photograph conveys to us is the virtuosity of the encounter of the human in its collective integrity, communing with the expected and called spirit in an earthly space, where the elevation to the gods is shared in a new image of the artist, who He knows how to compose an esoteric moment in plastic forms, which photography transforms into all his ritual poetics.

We know that the celebration is religious, magical, and intensely aesthetic, because, from every detail, Naar brings out the beauty of a gesture, such as that of the adult hand, worked and aged throughout his anatomy of veins, corns, wrinkles, holding the arm of the innocence of a doll randomly found of all objects, which constitute the referent of the magical religious celebration; and we already enter here the concept of a plastic syncretism, which calls the diversity of antagonistic and contrary objects in a single image, with which the artist focuses his work.

The virtue of this lens artist is to avoid falling into voyeurism and the effect of the show; where the intellectual and spiritual distance is maintained with the subjects of the gaze; It is the result of the encounter with a human space, which responds to a call for ceremonial anthropological content, which the artist takes to the lens to reveal - in the literal and intellectual sense - the depth of a religious encounter carried out with the bodily, vegetal and Cheer up in a human praise. It seems that black and white, good and evil, commune in a single glance, purify the body and soul, and find peace and existential peace.

The artist witnesses all the development with sober prudence and collected position, and in each of his photographs, he feels that serenity that transmits to those who look at them, all the spiritual energy that emanates from every detail in the composition of the image.

The Sincretismo collection is an artistic work that reveals that photography has - with black and white - all its potential for drama, evocation and permanent and intense composition, above all technological developments; as long as the lens artist has the intellectual dose necessary to nurture a visionary sensitivity; This is the case of Naar: Make the eye a black and white goblin investigator.