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Políticas culturales, una urgencia para la República Dominicana

Opinión

Paula Disla  | 14 de mayo de 2020 | Fuente externa

https://acento.com.do/2020/opinion/8817200-politicas-culturales-una-urgencia-para-la-republica-dominicana/

Ilustración: ®Angel Ricardo Rivera

El 5 de julio es la fecha definida para que los ciudadanos y ciudadanas dominicanas acudamos a votar en unas elecciones coronadas por la crisis sanitaria más grande que ha vivido el mundo. Esta es una fecha significativa para el sector cultural de la República Dominicana pues un 5 de julio del 2000, en medio del periodo de transición del Gobierno del Dr. Leonel Fernández Reyna (Periodo 1996-2000) al Gobierno del Ingeniero Hipólito Mejía (2000-2004) fue promulgada, en el Palacio Nacional la ley 41-00 que crea la Secretaría de Estado de Cultura de la República Dominicana.

Esta ley representa el producto de muchos esfuerzos, diálogos y consenso; en ella se encuentra cada aspecto de la vida y realidad cultural dominicana, salvando cada etapa y recogiendo cada manifestación cultural valorada y colocada en una estructura jurídica sin perder poesía, esperanza y sueños. Con la ley de Cultura nace una nueva forma de organización institucional, lo que era una dependencia de la Secretaría de Estado de Educación Bellas Artes y Cultos fue adquiriendo forma y personalidad. Los gestores culturales, artistas y bohemios se convirtieron en burócratas que, asumiendo discursos propios de la revolución francesa ejercían sus funciones. Crecía el trabajo y las acciones de la Secretaría, ayudaban a que la labor artística fuera productiva y que el arte y la creatividad tuvieran un costo. Ya no era “picoteo”, era trabajo digno, formal y artístico. Una cartelera de festivales, bienales, conciertos, intercambios de artistas y formadores, hacían que el país respirara ARTE, parecía que el tiempo de vestirse de negro y usar mordaza (no mascarilla) había legado a su fin, nace la ley 108-10 o Ley de Cine, con el esfuerzo de los cineastas, los de siempre y aquellos jóvenes briosos recién llegados de Cuba u otras escuelas donde vieron su arte crecer y la conveniencia de la llamada voluntad política, que se resume en que “Al presidente le gusta el cine”, golpe de suerte. ¿Por qué no le gustó el teatro? Hubiéramos tenido esa ley soñada hace tiempo. Si hay un sector que ha sabido luchar unido y exigir, ha sido el teatro, ese que en nuestra historia tiene el importante lugar de ser herramienta trinitaria para alcanzar la independencia. Pero las amenazas no cesan, poniendo en peligro los festivales, bienales y cualquier manifestación popular artística. El Encuentro de Teatristas “Rafael Villalona” en 2012 y los Foros Nacionales de Danza, logran reunir propuestas de políticas dirigidas al teatro y a la danza, para que el Ministerio las pusiera en práctica. Pero se quedaron como insumo y evidencia de consenso y unidad de las artes escénicas dominicanas. Los y las artistas en República Dominicana han sabido salir a la calle a protestar por: la dignificación del salario de los maestros y maestras de artes; Por salario digno para los artistas de compañías estatales; Por precios especiales en el alquiler de las salas oficiales; Por la permanencia de espacios conquistados, festivales, bienales y temporadas; Por salarios dignos para los y las guías de museos.

El sector de las industrias creativas y culturales se encuentra entre los más afectados por la actual crisis del Coronavirus debido a la pérdida repentina de oportunidades de ingresos. Pequeñas empresas y profesionales independientes esenciales para el sector podrían desaparecer. Esta crisis crea una amenaza estructural para la supervivencia de compañías y trabajadores de la producción cultural y creativa. La economía naranja está en juego si el Estado no asume su rol desde el Ministerio de Cultura como rector de las POLÍTICAS CULTURALES del país. Hay muchas tareas que el Ministerio de Cultura no ha hecho y que cuando pase la crisis ocasionada por el COVID-19 debe convertirlas en el gran reto, asumir la importancia de un gran encuentro de voluntades. De repente no hay diálogo entre autoridades y artistas independientes, tampoco trabajo, ni fondos para proyectos culturales. Los gremios actuales UDAA, ADAC, Teatristas Unidos, están a la espera de un espacio entre el estado, artistas independientes y asesores internacionales para buscar soluciones colectivas.

El desafío consiste en diseñar planes, programas, proyectos que hagan la ruta para retomar la nueva gestión cultural en la República Dominicana. Tiene el Ministerio de Cultura la misión de orientar hacia donde se podrá caminar el nuevo quehacer cultural trabajando en el diseño de políticas, protocolos para ensayos, ventas de boletas, entrada de público, reapertura de las salas públicas y privadas, y reactivación de la producción cinematográfica.

No podemos regresar de la crisis a buscar la nueva crisis, debemos llegar a reinventar el arte, volver con políticas claras de SEGURIDAD SOCIAL, no es posible que las necesidades de un artista envejeciente se reduzcan a una ayuda para resolver las medicinas del momento. Nuestras glorias deben tener garantizada su existencia, con el mismo brillo que le dieron a su país.

Cultura debe regresar con una respuesta clara a sus creadores nacionales, que no son funcionarios ni empleados, sino CREADORES, los que hace lógica su existencia; docentes de artes, artesanos/as, artistas, gestores, actrices, actores, carnavaleros, escritores, titiriteros, cantantes, bailarines, músicos.

Se necesita una oferta de apertura sistemática, no se necesitan eventos, iniciativas o actividades puntuales, se necesita diseño de políticas públicas efectivas dirigidas a:

  1. Actualización del marco legal cultural

  2. Promoción y difusión artística

  3. Dignificación de la vida profesional del artista

  4. Salarios dignos, dentro de una política de horas, tareas y resultados

  5. Salas abiertas con políticas claras en cualquier ámbito de su funcionamiento

  6. Oportunidades para las mujeres artistas de generar empresas creativas

  7. Oportunidades para los más jóvenes y egresados de las escuelas de generar empresas creativas, respetando su orientación sexual y atendiendo a la diversidad

  8. Inclusión al sistema de seguridad social de artistas envejecientes

  9. Oportunidades de trabajo artístico para artistas envejecientes y aprovechar sus experiencias y usarla como incentivo a otros

  10. Crear una política vinculante con el Ministerio de Educación para fortalecer las áreas artísticas

  11. Crear u apolítica vinculante para promover el turismo cultural

  12. Fortalecer lazos con los territorios de manera que resurja la actividad cultural en los pueblos y para los pueblos.

  13. Promover el teatro infantil y juvenil

  14. Promoción de la lectura y el libro

  15. Fortalecer el sistema de enseñanza artística

  16. Fortalecer las compañías nacionales artísticas

  17. Desburocratizar y retomar el ministerio para el arte.

El Coronavirus ha permitido un espacio al arte de vital importancia, facilitando a la gente atender el llamado de “Quédate en Casa”. Debemos generar confianza en nuestros artistas, en el público y en la obra creativa. Que esa lista marcada con el número 666, o Marca de la Bestia, sea el final, de una época de desesperanza para el arte y que llegue el respaldo al arte y la cultura como su activo principal, su materia prima, su corazón latente: que renazca el arte, el artista, la cultura.

Cultural policies, an urgency for the Dominican Republic

https://acento.com.do/2020/opinion/8817200-politicas-culturales-una-urgencia-para-la-republica-dominicana/


July 5 is the defined date for Dominican citizens to go to vote in elections crowned by the largest health crisis the world has experienced. This is a significant date for the cultural sector of the Dominican Republic since a July 5, 2000, in the midst of the transition period from the Government of Dr. Leonel Fernández Reyna (Period 1996-2000) to the Government of the Engineer Hipólito Mejía (2000- 2004) was enacted, in the National Palace, Law 41-00 that creates the Secretary of State for Culture of the Dominican Republic.


This law represents the product of many efforts, dialogues and consensus; In it is found every aspect of Dominican cultural life and reality, saving each stage and collecting each cultural event valued and placed in a legal structure without losing poetry, hope and dreams. With the Culture Law, a new form of institutional organization was born, which was a dependency of the Secretary of State for Education, Fine Arts and Worship, it acquired shape and personality. The cultural managers, artists and bohemians became bureaucrats who, assuming their own discourses of the French revolution, exercised their functions. The work and actions of the Secretariat grew, helping artistic work to be productive and art and creativity to have a cost. It was no longer "pecking", it was decent, formal and artistic work. A billboard of festivals, biennials, concerts, exchanges of artists and trainers, made the country breathe ART, it seemed that the time to dress in black and wear a gag (not a mask) had come to an end, Law 108-10 was born or Cinema Law, with the effort of the filmmakers, those of always and those spirited young people recently arrived from Cuba or other schools where they saw their art grow and the convenience of the so-called political will, which is summarized in that “The president likes the cinema ”, stroke of luck. Why didn't you like the theater? We would have had that dream law long ago.

If there is a sector that has known how to fight together and demand, it has been the theater, the one that in our history has the important place of being a trinitarian tool to achieve independence. But the threats do not stop, endangering festivals, biennials and any popular artistic manifestation. The “Rafael Villalona” Meeting of Teatrists in 2012 and the National Dance Forums managed to gather policy proposals aimed at theater and dance, for the Ministry to put into practice. But they remained as input and evidence of consensus and unity of the Dominican performing arts.

The artists in the Dominican Republic have known how to go out into the streets to protest for: the dignification of the salary of teachers of art; For living wages for artists from state companies; For special prices in the rent of the official rooms; For the permanence of conquered spaces, festivals, biennials and seasons; For living wages for museum guides.