• OCA / Ángel Rivera

“Belleza Bajo Tus Pies” | Eleomar Puente | Galería ASR Contemporáneo Arte San Ramón.


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LA CIUDAD COMO ENIGMA O LA POETICA VISUAL DE ELEOMAR PUENTE

Por Dra. Laura Gil Fiallo

La obra pictórica de Eleomar Puente se sitúa, desde hace tiempo, entre unas coordenadas muy específicas, donde lo racional y lo fantástico interectúan conformando una poética, una estética, un lenguaje profundamente personales, de connotaciones satíricas, con un punto de inteligente humor, y de una manera que no nos permite olvidar la importancia que la aventura surrealista tuvo para algunos de los artistas más destacados de su Cuba natal.

Sin embargo, esa sensibilidad y esa perceptualidad surrealizantes de Puente se distancian desde el primer momento de la obsesión por lo mágico de la naturaleza de los trópicos, que ocupó todo el espacio de la obra más significativa de Lam, y, en su senda, de muchos artistas del Caribe. A Eleomar Puente le fascina el entorno de lo urbano, las máscaras y las relaciones de los hombres que conviven, los misterios en torno a la comunicación y el silencio, la construcción y deconstrucción de la identidad individual y colectiva y, no faltaba más, lo político, las relaciones de poder.

Resulta fascinante comparar los mundos urbanos de Puente con los de Giorgio De Chirico, pues encontramos en ambos dos formas diametralmente opuestas de concebir la ciudad y la vida urbana contemporánea y sus componentes existenciales, los modos de ser y de estar en el mundo visionados por ambos artistas.

Chirico pone el énfasis en la soledad, en las calles vacías, y en el individuo que transita por ellas en un entorno racional, perspectivístico, bajo cielos extraños, como un autómata solitario. Puente, por el contrario, nos muestra un universo abigarrado, habitado por un “ horror vacui” rotundo, obsesivo, con una sensibilidad cada vez más barroca. La limpieza del trazo, que era propia de sus etapas anteriores, se va disolviendo en una materia torturada, trabajada al máximo, pero igualmente irregular, áspera y convulsa. El color se estremece con una exaltación que rechaza toda llamada al orden, a la armonía clásica, todo reclamo de serenidad.

La estética de la acumulación se suma a la de la asociación libre, para componer unos seres que gravitan sobre la cuerda floja de un modo que parecen soportar todo el peso de la historia, de lo comunitario, de lo político. No se revela aquí la soledad inscrita en el individuo aislado en medio de lo social, sino lo social que irrumpe como un alud en lo privado y en lo íntimo. En algún sentido, algunas de las imágenes de Eleomar Puente pudieran presentarse como alegorías perfectas de la existencia en el contexto del totalitarismo.

Por otra parte, nos presenta ciudades que se levantan sobre cimientos deleznables, sobre marejadas y turbulencias, sobre un oleaje subterráneo que las hace peligrar. El rostro de pájaro, concebido como mascara, como pico cerrado que a la vez parece aludir a la censura y a la agresividad reprimida y oculta, alude a la iconografía mas típica de los surrealistas, pero expresa no tanto los impulsos de una imaginación onírica, libérrima y erótica, como una voluntad satírica, ricamente connotativa.

A veces el individuo aparece como en caída libre, como un ícaro sin alas que asume diferentes metamorfosis. Otras es la ciudad la que aparece invadida por la naturaleza de un modo muy diferente del de la ruina romántica. La ciudad esta viva y la vida vegetal la circunda y la sitúa en contexto, pone la nota local, con un matiz de parodia donde los desprovistos de hogar no están en plena calle, sino en lo que parece la metáfora más atinada de lo colectivo, el edificio de viviendas muútiples.

La ciudad como ámbito de lo imprevisto, viva, bizarra, conformada por una estructura inestable de tensiones recíprocas, agitada, barroca, la ciudad como enigma y el individuo como sujeto de lo indescifrable.

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THE CITY AS ENIGMA OR THE VISUAL POETICS OF ELEOMAR BRIDGE By Dr. Laura Gil Fiallo The pictorial work of Eleomar Puente is situated, for a long time, between very specific coordinates, where the rational and the fantastic interectuate forming a poetic, an aesthetic, a deeply personal language, with satirical connotations, with a point of intelligent humor, and in a way that does not allow us to forget the importance that the surrealist adventure had for some of the most outstanding artists of his native Cuba. However, that surreal sensitivity and perceptuality of Puente distance themselves from the first moment of obsession with the magical nature of the tropics, which occupied the entire space of Lam's most significant work, and, in its path, Many artists from the Caribbean. Eleomar Puente is fascinated by the urban environment, the masks and the relationships of the men who coexist, the mysteries surrounding communication and silence, the construction and deconstruction of individual and collective identity and, what is more, what political, power relations. It is fascinating to compare the urban worlds of Puente with those of Giorgio De Chirico, since we find in both of these two diametrically opposed forms of conceiving the city and contemporary urban life and its existential components, the ways of being and being in the world viewed by both artists Chirico puts the emphasis on loneliness, on empty streets, and on the individual who transits through them in a rational, perspectivistic environment, under strange skies, like a solitary automaton. Puente, on the other hand, shows us a variegated universe, inhabited by a resounding, obsessive "horror vacui", with an increasingly baroque sensibility. The cleaning of the stroke, which was typical of its previous stages, is dissolving into a tortured matter, worked to the maximum, but equally irregular, rough and convulsed. The color shudders with an exaltation that rejects any call to order, to classical harmony, every claim to serenity. The aesthetic of accumulation is added to that of free association, to compose beings that gravitate on a tightrope in a way that seems to support the full weight of history, of the community, of the political. The solitude inscribed in the isolated individual in the midst of the social is not revealed here, but the social thing that breaks out like an avalanche in the private and in the intimate. In some sense, some of the images of Eleomar Puente could be presented as perfect allegories of existence in the context of totalitarianism. On the other hand, it presents us with cities that rise on crumbling foundations, on swells and turbulence, on an underground swell that endangers them. The face of a bird, conceived as a mask, as a closed beak that at the same time seems to allude to censorship and repressed and hidden aggression, alludes to the most typical iconography of the Surrealists, but expresses not so much the impulses of a dreamlike, free-spirited imagination and erotic, like a satirical will, richly connotative. Sometimes the individual appears as in free fall, like an Icarus without wings that assumes different metamorphoses. Others it is the city that appears invaded by nature in a very different way from that of romantic ruin. The city is alive and the plant life surrounds it and places it in context, puts the local note, with a nuance of parody where the homeless are not in the street, but in what seems the most accurate metaphor of the collective, the multi-dwelling building. The city as an area of ​​the unforeseen, alive, bizarre, shaped by an unstable structure of reciprocal tensions, agitated, baroque, the city as an enigma and the individual as subject of the indecipherable.